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sábado, 31 de agosto de 2019

Una venganza de ultratumba

Iglesia de Sant Francesc
La iglesia de Sant Francesc de Palma está llena de historias y leyendas, algunas de ellas desconocidas para los palmesanos. Una de estas historias, tal vez de las más conocidas, tiene relación con el mundo sobrenatural de los espíritus o almas en pena.

Como suele ser habitual en este tipo de historias, no hay una fecha clara para indicar cuando podría haber tenido lugar este suceso, pero por el contexto del mismo, podríamos situarlo hace unos tres o cuatro siglos. Pero no sería hasta el famoso poeta mallorquín Miquel Costa i Llobera quien en su poema "La calumnia venjada" nos relata esta historia y le da nombre a la protagonista, Elionor Desmur, aunque en textos posteriores se la nombra en su forma abreviada de Leonor Desmur. Gabriel Sabrafin al relatarnos la historia en su libro "Historias y leyendas mallorquinas de amor"lo enlaza con las guerras entre los bandos de Canamunt y Canavall, en concreto entre las familias Anglada y Rossinyol, basándose en un episodio real que hubo entre Nicolau Anglada e Isabel Rossinyol, en que ambas familias se opusieron a su matrimonio, pero principalmente utiliza personajes y sucesos históricos para darle un transfondo más real a la historia a la hora de relatarla.

Leonor Desmur era una joven cuya honra y nombre quedaron en entredicho debido a unas difamaciones lanzadas por un joven, el cual abandonó la isla para combatir en las guerras del continente, ya fuese porque era incapaz de probar la veracidad de sus palabras o por temor a la venganza de los familiares de la joven. Costa i Llobera de nuevo es más claro a la hora de aportar más datos, ciertos o no, y sitúa las guerras en las que participa el protagonista de nuestro relato en Flandes.

Pasados siete años el joven regresó a la isla, para descubrir nada más llegar que Leonor acababa de fallecer. Durante estos años, y como consecuencia de las palabras difamatorias del joven, la muchacha poco a poco se fue marchitando hasta morir. El joven, impresionado ante la noticia, acudió a la iglesia donde se encontraba el cadáver, encontrándola hermosa en su palidez, pero con cierto rictus de amargura en su rostro.

El joven, arrepentido por sus actos, se arrodilló entre sollozos pidiendo perdón, siendo escuchado por un franciscano allí presente. El franciscano se acercó para averiguar el motivo de la pena del joven y éste le confesó lo que hizo, por lo que el monje le impuso como penitencia que velase toda la noche, solo, el cadáver de Leonor.

El joven accedió y se quedó solo velando el cadáver, tras cerrarse las puentas del convento y los monjes se retirasen a sus aposentos.

A lo largo de la noche el joven fue vencido por el sueño, pero sólo por un instante. Abrió en seguida los ojos encontrándose delante suya a Leonor, fría y pálida, tendiendo sus brazos hacia él. El joven, horrizado, saldría corriendo intentando encontrar una vía de escape del convento, pero sin éxito, las puertas estaban cerradas, mientras es perseguido por Leonor. El joven acabaría su persecución en el mismo lugar donde se encontraba el cadáver de la joven, cayendo allí muerto.

Al día siguiente, el hermano lego abre las puertas para dar la primera misa, descubriendo el cadáver ensangrentado del joven. Junto a él se encuentra su lengua, arrancada y retorcida, mientras cerca del joven se encuentra el cadáver de Leonor, que muestra en su rostro una serena e imperceptible sonrisa, mientras que sobre su mortaja blanca se pueden observar unas pequeñas y todavía frescas gotas de sangre que contrastan con su color blanco.

BIBLIOGRAFÍA

VALERO I MARTÍ, G. Palma, ciutat de llegenda. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada, num. 17, Palma de Mallorca. 2003.
SABRAFÍN, G. Historias y leyendas mallorquinas de amor. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada, núm. 67, Palma de Mallorca. 2000.
SABRAFÍN, G. Cuentos fabulosos y otros relatos fantásticos de las Islas Baleares. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada. Palma de Mallorca. 2001.

domingo, 16 de septiembre de 2018

La ermita de Sa Creu d'en Ribes en Santa Eulalia del Río (Ibiza)

Patricia Gutierrez (texto y fotografías)

Publicado originalmente en el blog "El mundo del bosque" (entrada original aquí). Agradezco a la autora que me haya dado permiso para reproducir su artículo.







Existe un lugar realmente mágico, especial, y con muchas leyendas que contar referente a su construcción, os quiero hablar sobre la Ermita de Sa Creu den ribes, Cruz de Ribas. situada en la localidad de Santa Eulalia del Río, en Ibiza, Baleares.

Ésta es una de las 4 capillas existentes en la isla, que suelen estar siempre ocultas, y en lugares poco transitados, este lugar de enclave en santa Eulalia es muy conocido sobre todo por los vecinos de la localidad. Los que siempre hemos visitado aunque sea una vez en nuestras vidas. Aunque muchas personas mayores si no tienen que subir para algo en concreto sí que es cierto que evitan su ascenso, porque no es nada fácil. Y entraña sus peligros.

Es un lugar de devoción.. Y se dice que su acceso es toda una penitencia, y ya es una tradición desde su construcción, que todos los días 3 de Mayo, fiestas muy importantes en Santa Eulalia, junto con el primer Domingo de Mayo, se realiza una romería y acceden hasta el pico superior de la montaña, llamado Puig den Ribes, donde encontramos esta Ermita.

Que parece ser, se realiza de una forma muy concreta y muy peculiar: todos quedan abajo, donde existe una piedra con una cruz, o donde se dice que el diablo dejó marca de la huella de su pie, e incluso se dice que esa huella es de un animal.. que yo no he llegado a encontrar.. allí mismo narran la leyenda en torno a su construcción y en la roca, dejan ofrendas de flores y plantas, e incluso muchos de ellos se descalzan dejando allí sus zapatos, para subir, que no me lo quiero ni imaginar.. y una vez arriba rodean la capilla, dejan ofrendas y el sacerdote que pronuncia el sermón, pasa el rosario.. es increíble, cómo que tras la leyenda, viene toda una tradición.

La ermita está muy cerquita del pueblo, está concretamente en el barrio de las escuelas, que quien pregunte por el, le será muy fácil encontrarlo, y en uno de sus costados, ya accediendo a las montañas, encontramos un cartelillo pequeño, que indica el acceso a través de la montaña, hasta arriba, a unos 218 metros de altura. Se suele tardar entre 20 y 30 minutos hasta llegar a ella y quien haga el acceso que es toda una anécdota a través de la montaña, lo podrá realizar mediante un camino ya marcado, no hay perdida, pero os recomiendo por supuesto, llevar agua, algo para picar, si quieren, porque una vez que llegamos arriba, es un lugar precioso, para meditar, rezar, descansar, relajarse.. y desconectar del estrés del día a día en los pueblos.

Este lugar si miramos desde ciertos puntos del pueblo, lo veremos desde abajo, ya que podemos apreciar el camino, y algo blanco arriba en la cima.

Yo desde mi casa puedo observarlo, y eso me encanta. Es para mí cómo un lugar de magia y protección.

Esta rodeado de pinos, y su montaña, está formada por piedras calizas compactas.. de la época del Jurásico, que me resulta un tema muy interesante, y que a veces no prestamos atención..

Bien, una vez que estamos arriba, es por un lado gratificante, porque ya no tienes que acceder más, y porque encuentras aquella mini capilla, ermita, en medio del la naturaleza, en el bosque, rodeada de pinos y con unas vistas maravillosas de todo el pueblo… el mar.., os podéis imaginar...

Esta capilla, es simple, pequeña, de unos 4 por 5 metros, por un lado está el vestíbulo, en el que
encontramos como unos muros que hacen la función de bancos, hay que decir que todos los materiales que utilizaron para su construcción son completamente naturales, son piedras calizas con arcilla, y en ellos podemos observar muchas libretas y agendas, que ya por costumbre, todos los que accedemos en el lugar, siempre sueles escribir algo, y de verdad que lees verdaderas solicitudes, de sobretodo gente que pide un granito de esperanza ante cualquier mal momento e incluso enfermedades.. que te ponen los pelos de punta, siempre hay bolígrafos allí, y cómo anécdota, fijaros, tengo una amiga que cuando va.. me llama si ve un escrito mío, me dice… ¿has estado verdad? O sea que son concurridas esas agendas en ese lugar tan especial… también en el lugar hay velas encendidas, que nunca son apagadas por la gente, es un lugar muy respetado y por otro lado tenemos una cúpula con más altura, que se puede apreciar desde fuera, que es donde está la capilla, en la que podemos contemplar una cruz negra de madera de 1 metro de altura con la imagen de la virgen, con un niño y otra representación que se dice que es el demonio.. allí también podemos ver, velas, muchísimas cartas, fotos, todo tipo de devociones, póster referentes a vírgenes, y monedas, junto con flores.. es realmente precioso. Hasta muletas se han llegado a ver, puede ser que por milagrosas curaciones.. Y está muy bien conservado, el respeto es muy importante en estos lugares de devoción. 

Hay una costumbre que se dice que nunca nunca te llevarás nada de allí, y sí es así, es mejor que acabes por devolverlo a su lugar… y que cuando queremos hacer una petición, deberemos de: para solicitar algo, primero dejarle algo a cambio.. sí no, no será efectivo, y sí, este deseo o petición se cumple.. volver, y dejar de nuevo algo en agradecimiento.

Ahora, ya nos vamos a su construcción porque con ello volvemos a las leyendas, y en ella, cómo os comentaba el diablo está presente.. sobre el siglo 19, se cuenta que un leñador llamado Ribas, Pep de Ribas, realizaba su trabajo talando árboles en la zona, en un momento de descanso, y abatimiento, apareció un señor, que le ofreció su ayuda, este comenzó a talar los árboles de la zona sin apenas ni un suspiro, e inclusive Ribas pensaba que podría ser una ensoñación, o más bien el demonio, porque no era muy normal lo que estaba contemplando.. Comenzó a sentir una mala sensación e incluso cuando le miraba le veía los ojos en blanco, sobre todo cuando le vio comer de una taza, insectos, arañas, lagartijas.. y vio que debajo de sus ropajes le salía una cola.. Entonces, comenzó a rezar y sacó su rosario y el demonio se marchó rápidamente y dicen que desapareciendo de la localidad para siempre.. y Pep d´en Ribes mando construir esta ermita, mientras que quedó bastante mal psicológicamente..

También se cuenta que ofreció su alma al mismo desconocido, al diablo, y viendo tal percance fue a rezarle a la virgen para que le protegiera, y en conmemoración le construyó la capilla.

La otra es que sus dos hijos accedieron a cortar leña al Puig den Ribas, uno de ellos no había cortado
ni un árbol porque estaba con resaca y su hermano mosqueado comenzaron a discutir con el percance que este le cortó la cabeza con un hacha, su padre al enterarse de lo ocurrido calló en enfermedad y antes de perecer, solicitó que en el lugar del acontecimiento y donde había sido enterrado el hijo fallecido se levantara una capilla, y así fue.

E incluso se dice que estos dos hermanos, en su disputa comenzaron a dar 7 vueltas, a la ermita, y en la séptima se olvidaron del porque de su riña… y como tradición esto sí que es completamente cierto cuando accedemos al lugar siempre lo hacemos damos siete vueltas a la ermita a la inversa, solicitando simplemente la buenaventura… o antes escribes tu deseo y luego das las 7 mágicas vueltas de la leyenda de los dos hermanos.

Como anécdota para terminar el padre de una amiga mía, vecino de la zona, junto con otros amigos suyos payeses han llegado a comentar que han visto una sombra enorme negra, dando vueltas a esta ermita, claro que ninguno quiere hablar de ello…

Os dejo el enlace de mi participación en el programa de Inca Radio en Mallorca en el programa de La Realidad Oculta, de mi compañero del Misterio Jose María Ibañez Gandía, con el que colaboro desde esta temporada (temporada 2015) y a quien doy las gracias por pedirme esta colaboración:
La Realidad Oculta Sa Creu D´en Ribes


miércoles, 19 de abril de 2017

El fin de los Armadans

La possessió de Son Armadans con su torre. Fotografía del autor.
Por Misterios de las Baleares

Una de las muchas leyendas que nos podemos encontrar en Mallorca sobre casas encantadas tendría lugar en la antigua possessió de Son Armadans, situada en la barriada palmesana del mismo nombre, y que en la actualidad está encuadrada por las calles de Andrea Doria, Almirante Gravina, Núñez de Balboa y Pilar Juncosa, siendo visible desde ésta última. Los Armadans eran una familia noble de la isla, famosa por los enfrentamientos que tuvo con las familias, también nobles, de los Espanyols y los Pacs. Este tipo de enfrentamientos entre diferentes bandos ha tenido lugar a lo largo de la historia de Mallorca, y la disputa entre los Armadans y los Espanyols fue uno de los más conocidos, siendo preludio del episodio más famoso de todos, las luchas entre Canamunts y Canavalls.

Las disputas entre los Armadans y los Espanyols comenzaron en 1489, durante las fiestas de Carnaval. Todo comenzó cuando una criada de Perot Espanyol echó agua, según era la costumbre por esas fechas, con tan mala fortuna que esta cayó sobre Jaume Armadans. El irritado caballero subió a la casa y tras agarrar a la muchacha, la azotó en presencia de la señora de la casa. Perot Espanyol se sintió tan ofendido que junto a cincuenta personas más atacaron Can Armadans para vengarse de la ofensa sufrida, matando al señor, Jaume Armadans, e hiriendo a su mujer y a su sobrino Francesc Armadans. Parte de los asaltantes consiguió darse a la fuga, llegando a participar en la Guerra de Granada, donde ganaron el perdón.

Como consecuencia de estos hechos el rencor entre ambas familias se mantuvo hasta que durante el día de difuntos de 1490 los ánimos estallaron. Durante la misa de difuntos que se estaba celebrando en la iglesia de Sant Francesc de Palma, un simple empujón derivó en una batalla campal entre ambas familias, llegándose a las manos y a las espadas. Los frailes, a pesar de sus esfuerzos, no consiguieron detener el combate, hasta que sacaron al Santísimo en procesión. Al parecer no hubo muertos, pero sí bastantes heridos y un juicio con severas condenas, que luego fueron rebajadas por el Rey. Como consecuencia de esta batalla, la iglesia se tuvo que consagrar de nuevo, hecho que nos recuerdan la presencia de una serie de cruces rojas que podemos ver dibujadas en los muros de su interior.

La familia residió en la antigua possessió de Son Armadans, tras su fin pasó por diversas manos, y durante años la casa permaneció abandonada, así como su jardín. En la actualidad poco queda de esta possessió, los antiguos terrenos agrícolas están invadidos por edificios de viviendas y chalets. En lo que fue la antigua possessió, situada en la calle Pilar Juncosa, número 4, de Palma, podemos observar una casa del siglo XIX, reconvertida en viviendas, y la torre de defensa, que posiblemente fue el núcleo primitivo de la possessió. Es una doble torre, de planta cuadrada que tiene adosada otra circular a su misma pared y que a lo largo del tiempo ha sufrido diversas modificaciones. La familia de los Armadans se extinguió en el siglo XVI dando origen a una leyenda que aún perdura hasta nuestros días, y que gira en torno a esta torre.

Según dicen, los últimos miembros de los Armadans tuvieron un hijo, aunque en otras versiones se dice que fueron dos. Como consecuencia de las querellas entre los Armadans y los Espanyols, estos últimos tramaron una terrible venganza, sobornaron a un esclavo moro al servicio de los Armadans para que acabase con su primogénito, a cambio de su libertad.

Una noche el esclavo moro entró en la habitación del niño, y tras cogerlo, subió a la torre arrojando al pequeño desde las almenas, pero fue descubierto y atrozmente ejecutado. Con este crimen llegó el fin de la familia Armadans. A esta leyenda los historiadores no le dan veracidad, y se piensa que de esta manera se intenta justificar el fin de la noble casa de los Armadans a finales del siglo XVI, pero como todo leyenda que se precie, tiene un fondo de verdad, y en este caso son el conflicto entre las familias de los Armadans y los Espanyols.

Pero no acaba aquí la cosa, y tenemos un último apunte, en este caso de tipo sobrenatural, eso sí, aviso a quien lea estas líneas que está pendiente de confirmación, por lo que pido sensatez y seriedad si se quiere divulgar. Con esto quiero decir que no se “venda” o difunda que hay fenómenos paranormales en la antigua torre de Son Armadans, cuando ni está comprobada esta afirmación, ni mucho menos demostrada. Según el escritor Carlos Garrido en su obra “Mallorca Mágica”, durante el tiempo en el cual la possessió estuvo deshabitada se afirmaba que en algunas noches de Luna se podía ver una claridad extraña en lo alto de la torre. Según este autor, se trataría del alma en pena del esclavo moro, condenado a contemplar desde el lugar del crimen la ansiada libertad que pretendió conseguir a costa de la vida del pequeño heredero de los Armadans. Por desgracia no he encontrado más referencias sobre esta parte de la leyenda, por lo que este aspecto sobrenatural de la misma, como me gusta decir en estos casos, se tendría que “coger con pinzas”, al menos de momento a la espera de conseguir una corroboración por otras fuentes que demuestren que, al menos, esa parte de la leyenda existe, aunque su origen sea moderno. De ahí mi solicitud que a la hora de divulgar, se haga con los pies en el suelo, que demasiados casos tenemos en el mundo de lo paranormal de divulgación sin sentido y con mucha exageración, simplemente por sensacionalismo, morbo o interés comercial.

Nota. Una possessió es como se denomina en Mallorca a las grandes fincas rurales, con edificios destinados a viviendas y a las labores agrícolas. Sería el equivalente mallorquín al cortijo andaluz o a la masía catalana.

BIBLIOGRAFÍA

miércoles, 23 de julio de 2014

Sa mà des moro

Por Misterios de las Baleares

Calle de Sa mà des moro. Fotografía del autor
En el casco antiguo de Palma se encuentra la calle o carreró conocido como “Sa mà des moro” (la mano del moro), una pequeña travesía de la calle Montenegro y que antiguamente fue conocida como Carrer de sa Guixeria de sa mà des moro. Su nombre proviene, según dicen, como consecuencia de un hecho sucedido en el siglo XVIII.

El 18 de octubre de 1731 fue encontrado en su cama el cuerpo sin vida del sacerdote Martí Mascort, como consecuencia de varias cuchilladas. Buscando al causante del terrible crimen, todo el mundo apuntó hacia el criado moro del sacerdote, Ahmed, quien tras ser interrogado reconoció la autoría del crimen. El 15 de noviembre se le notificó la sentencia, pena de muerte, pero antes de ser ejecutado sería arrastrado y le cortarían la mano derecha, aunque la mutilación se dejó para después de muerto. Antes de ser ejecutado el asesino confeso se convirtió al cristianismo.

Tras la ejecución la mano le fue cortada como se había sentenciado y las autoridades la colocaron en una hornacina en el portal de la casa del sacerdote asesinado. El resto del cuerpo fue incinerado en las inmediaciones del convento de Itria, situado cerca de lo que en la actualidad es el inicio de la calle General Riera, mientras que la mano del asesino quedó expuesta al público protegida por una verja de hierro, al menos hasta 1840, ya que en el Cronicón Mayoricense se menciona que en ese año aún se podía ver en ese lugar tras una verja de hierro.

A partir de entonces surgió la leyenda que rodeó a este suceso. Se comenzó contar que el presbítero Martí Mascord que vivía casi en la miseria en una casa en la futura calle de Sa mà des moro. Al realizar unas obras en su casa encontró una olla (aunque en otras versiones se dice que fueron tres) llena de monedas de oro, convirtiendo al sacerdote de improviso en un hombre rico. Su hasta ese momento humilde casa se convirtió en una mansión, y el presbítero tomó a su servicio a un joven y apuesto esclavo, Ahmed, y a una anciana ama de llaves. También vivía con el presbítero una sobrina de nombre María y que era cuidada por la ama de llaves.

Con el tiempo y a pesar de su diferencia de clase, raza y religión, María y Ahmed se enamoraron. Ahmed le prometió a María que si se fugaba con él a África se convertiría al cristianismo, y que allí se convertiría en un hombre rico gracias a una herencia. Al convertirse al cristianismo y gracias a su nueva posición, volverían para pedir el perdón del tío de María y así poder contraer matrimonio.

Decidieron fugarse el 18 de octubre de 1731. María y Ahmed, gracias a la oscuridad de la noche, llegaron hasta un embarcadero cercano, pero con la excusa de recoger de algo de equipaje, Ahmed regresó a la casa. Allí, se deslizó a la habitación de su amo y le cosió a puñaladas, dejándolo tendido en medio de un charco de sangre. Tras cometer su atroz crimen, comenzó a buscar las llaves de la arquilla donde se encontraba la fortuna de su amo, con la mala fortuna de que mientras las estaba buscando, el ama de llaves descubrió el terrible crimen y sus gritos alertaron a los vecinos y a los alguaciles que atraparon al joven esclavo cuando intentaba huir.

Ahmed tras ser detenido fue sentenciado y ajusticiado, mientras que María acabó en un convento, falleciendo el mismo día en que ajusticiaban a su amado, mientras el ama de llaves falleció cuando volvía a su hogar en Lluc, para reponerse de los sobresaltos que le habían causado estos sucesos.
 
La casa en la que ocurrieron los hechos fue reformada y la mano desapareció, aunque la verja perduró durante un tiempo. Sin embargo, se creía que el alma atormentada del esclavo moro seguía allí, ya que los vecinos escuchaban sonidos escalofriantes en la zona. Según cuentan, durante más de cien años, cada 15 de noviembre se escuchaba el susurro de voces, el arrastrar de pesadas cadenas y un rumor de tocas deslizándose a lo largo de los pasillos de la mansión. Entonces la mano, aún presente en la hornacina, empezaba a moverse arañando las tinieblas y de su muñón salían gotas de sangre, y así estaba toda la noche hasta que despuntaba el alba.

Cómo último apunte, comentar la información que en su día sobre este asunto me proporcionó el investigador Chema Font, director y presentador del programa radiofónico de IB3 Ràdio, “Font de Misteris”. Hace unos doce años, por el 2002, pudo entrevistar a uno de los vecinos de la calle de Sa mà des moro, el cual, por entonces ya muy anciano, rondando tal vez los noventa años. Este vecino le comentó a Chema que su abuelo le había dicho en su día que había podido observar con sus propios ojos la verja dónde había estado resguardada la mano, indicándole en qué lugar se encontraba.

BIBLIOGRAFÍA

  1. GARRIDO, C. Mallorca Mágica. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada. Palma de Mallorca. 2000.
  2. RIERA, J. “Una calle para recordar un brutal asesinato”. Diario de Mallorca, edición digital, miércoles 10 de noviembre de 2010. http://www.diariodemallorca.es/palma/2010/11/10/calle-recordar-brutal-asesinato/618617.html
  3. SABRAFÍN, G. Cuentos fabulosos y otros relatos fantásticos de las Islas Baleares. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada. Palma de Mallorca. 2001.
  4. VALERO I MARTÍ, G. Palma, ciutat de llegenda. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada. Palma de Mallorca. 2003.





lunes, 14 de julio de 2014

Los duendes del Rafal de Planicia

Por Misterios de las Baleares

El Rafa de Planícia es una posesión del término mallorquín de Banyalbufar. Una posesión (possessió en mallorquín) es como se denomina a las grandes casas de campo con una amplia extensión de terreno que se usaban para cultivo o cría de ganado, siendo el equivalente mallorquín del cortijo andaluz, el casería vasco o la masía catalana.

La zona de Planícia, representa un total de 400 hectáreas. Es una geografía con mucho misterio ancestral, aunque se centra propiamente en dos lugares vecinos. El primero es el Rafal de Planícia. Como su nombre indica, era un rafal o casa de campo con terreno no demasiado grande que dependía de las casas de Planícia. Hasta el siglo XX formó parte de la misma finca, tiene cases de “senyor i d’amos”, así como una torre de defensa de planta cuadrada.

En la torre tuvo lugar un extraño suceso que quedó reflejado en la Miscelánea Pascual bajo el nombre de “Duendes del rafal de Planicia de Bañalbufar en el año 1763”, y que se puede consultar en el Archivo Histórico del Reino de Mallorca. En ese año era propietario de la finca el Marqués de Campofranco, Nicolau de Pueyo y Pueyo. Era militar y sirvió en el cuerpo de leales Guardias Españoles, participando en varias campañas del Rey en la plaza de Palma. Además de ser hombre valiente, era curioso. Escribió dos libros que en la actualidad permanecen inéditos: “Derrotero de las costas de Mallorca”, así como un diario de su expedición a Argel.

Lo sucedido en la torre del Rafal de Planícia el Marqués se lo refirió por carta a Bonaventura Serra i Ferragut; erudito, eminente botánico y pintor, discípulo de Guillem Mesquida. Fue cronista general del Reino de Mallorca y uno de los fundadores de la Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País. Trabajó con el Marqués de Campofranco en la clasificación de los ejemplares de su biblioteca. Eran por lo tanto dos personas ilustradas, muy de su tiempo, y por lo tanto nada supersticiosos.

En octubre de aquel año de 1763 llegaron a oídos de Pueyo “noticias de que en el Rafal de Planícia aparecían fantasmas, visiones horrorosas y que en el cuarto de la torre se oía por la noche un continuo golpeo a las puertas y cerrojos”. Sin dudarlo el Marqués se trasladó a la finca e hizo habilitar como dormitorio una estancia de la torre. Le acompañaba el cabo de guardias Guillermo Rosselló. Al parecer, durante la primera noche no ocurrió nada, pero sí en la segunda.

Según relata el Marqués en una carta cuya trascripción se conserva en el archivo del Reino de Mallorca, que “habiéndome acostado, el criado cerró la puerta del cuarto llevándose la llave. Empecé a gozar de un dulce sueño que fue interrumpido por un confuso alboroto, siendo inexplicable su sonido”. El Marqués se levantó extrañado y sintió un escalofrío cuando “empecé a sentir dentro de la habitación frecuencia de pasos, llamar con suavidad a la puerta del cuarto, correspondiéndose con golpes sobre la arquilla. Esto iba acompañado de un grande murmullo en la parte exterior del cuarto”. El Marqués no se arredró y exclamó: “¿Quién está ahí?”. En lugar de respuesta comenzó a escuchar un sonido terrorífico: los golpes de un cuerpo pesado, cargado de grilletes, que caía, peldaño a peldaño, por la escalera de caracol. En medio de la oscuridad, sintió como algo le arrebataba la bata que llevaba al hombro, y para hacer más horrorosa la situación “la puerta del cuarto empezó a ser impelida con violencia, percibiéndose claro la resistencia que hacía al impulso que le daban pues el hierro de la cerradura frotaba contra la pared. Hasta que un furioso golpe hizo correrla”.

La puerta se abrió de par en par con inusitada violencia. El Marqués, impresionado, avanzó hacia la puerta “con los brazos abiertos por si con algo tropezaba” mientras seguían sonando los golpes y estrépitos por la escalera de caracol. Se asomó sin percibir nada más que los ecos por el hueco y volvió bien espeluznado a su aposento. Intentando olvidar el incidente cerró de nuevo el cerrojo y se metió en la cama. Pero entonces “comenzó a correrse el cerrojo de la escalerita con tanta frecuencia y priesa que no es decible. Creció en esto mi cuidado y mucho más al pronunciar una voz varonil: “¡Ay, Jesús!, ¡Ay, Jesús!” sin poderse conocer de dónde nacía pues seguro que con lo que tardaba en arribar al oído hacía creer que de paraje profundo”.

El Marqués percibió claramente cómo “allí mismo se articulaba el eco más lamentable que espero oír, sentía el triste ronquido del pecho y al decir de las palabras el melancólico suspiro y horroroso llanto con que las acompañaba”. En ese instante cesó la tétrica lamentación y volvieron los golpes en la escalera, con fuertes empujones de la puerta. El cerrojo amenazó de nuevo con descorrerse solo. El Marqués esperó un rato y llamó al cabo Rosselló. “Por dos veces abrió el cabo la puerta del caracol y del cuarto reconociendo sus inmediaciones. Volvióse sin hallar nada, cerró la puerta y prosiguió el mismo ruido”.

Otras personas esa noche tuvieron experiencias similares. Pueyo escribe: “Díjome Rosselló haber despertado con un temor (sin saber a qué atribuirlo) increíble, y luego oyó abrir el cerrojo de mi cuarto, que es el que corresponde a la escalerita que sube al suyo. A esto siguieron los saltos y los pasos, y vio agarrar su manojo de plumas y frotar con fuerza una mesa, sillas y bancos, y por último dirigirse a su cama, haciendo lo mismo con los pilares, revoloteando delante de él imperceptibles objetos y durando hasta que bajó a estar conmigo”.

“A todo lo referido se añade que el hombre que cuida el rafal, habiéndose quedado aquella noche fuera, y restituyéndose una hora antes de amanecer, oyó gritar de nuestros cuartos: “¿Qué hacéis, no traéis luz?” y que Pedro Ripoll vio desde el mar bajar una gran luz que de la torre se dirigía a Banyalbufar, cuando es cierto que nadie habló ni se movió en toda la noche”.

Nicolau Pueyo firmó esta carta el 27 de noviembre de aquel mismo año de 1763 en el propio rafal. Tras esta noche, parece ser que los extraños sucesos no se repitieron, o al menos no hay constancia de ellos. El mismo se justifica de referir suceso tan extraño: “Perdone usted si he sido difuso, pues las circunstancias del suceso me han precisado a tan larga narración”. Luego le dice a Bonaventura Serra: “No dudo que el juicio de usted, como capaz y acertado, hará una crítica que espero me comunique”. La carta se conserva gracias a su transcripción en la Miscelánea de Bover de 1861.

Estos sucesos se conocieron por toda la comarca, y la torre del Rafal de Planícia recibió el nombre de Torre de ses Ànimes. Sin embargo, la gente acabó llamando así a la Talaia des Verger –que nos encontramos al borde de la carretera al poco de salir de Banyalbufar, camino de Estellencs– cuando la verdadera torre encantada era la del Rafal. Esto da que pensar, ya que si la Talaia des Verger recibe el nombre de ses Ànimes por error, ¿qué pasa con todas las leyendas sobre fantasmas y almas en pena que la rodean?, historias que aún en día se siguen produciendo, ya que no son pocos los que dicen que allí suceden fenómenos extraños. Tal vez sea así, y en verdad algo extraño rodee a la torre des Verger, pero también podría ser un ejemplo del componente sociológico que acompaña a este tipo de historias y fenómenos, y que toda la fenomenología que le rodea sea consecuencia de esta confusión, a la que se sumaría cierta dosis de sugestión, o tal vez que estas historias se difundiesen de forma premeditada por algún motivo para evitar que nadie se acercase a la torre, por ejemplo para facilitar las labores de contrabando. Evidentemente son meras conjeturas, habría que hacer un profundo estudio sobre esta cuestión para determinar los motivos reales para determinar porque la torre de ses Ànimes des Verger mantiene todavía esa imagen de torre encantada.

Otra historia que se cuenta por Banyalbufar es sa por del Rafal, aunque no he podido aclarar es si estos hechos tenían lugar también en es Rafal de Planici, o en otra finca llamada Es Rafal. La “por” (miedo) es como se refieren en Mallorca cuando una casa está encantada. Según contaban la por des Rafal estaba por todas partes, yendo por todas las habitaciones de la casa, excepto por delante de la capilla. Nadie la había visto nunca, salvo unos niños que el día de difuntos fueron a comer almezas, pudieron ver a un hombre en un balcón con una barba muy larga y que fumaba con una pipa muy grande. Por la noche se oían ruidos como si se rompiesen platos y ollas, pero a la mañana siguiente todo estaba intacto. Nadie quería dormir en aquella casa por nada del mundo.

Un capellán muy atrevido dijo que dormiría allí, quedándose esa noche en la casa. Cuando se acostó dejó el libro de rezar encima de una silla que estaba cerca de la cama. Aún no se había dormido cuando notó que cogían el breviario. Encendió una cerilla y no vio a nadie y el libro estaba tal como lo había dejado. Al cabo de un instante volvió a oír ruido y preguntó “¿Quién toca el libro?” a lo que una voz respondió “yo tengo el libro”. Enseguida encendió una cerilla pero no vio a nadie y el libro se encontraba allí mismo. Al día siguiente afirmó que no volvería dormir allí nunca más.

En otra ocasión, un caballero muy valiente durmió en el mismo lugar, dejando su  espada en la cabecera de la cama. Durante la noche oyó ruido de cadenas, se levantó de la cama, cogió la espada y empezó a dar espadazos por todas partes. Al día siguiente, cuando se levantó sólo encontró las marcas de los espadazos por las paredes y por las sillas.

De nuevo, en otra ocasión, un joven fue a dormir a la misma habitación, y cuando estuvo acostado notó que corrían la cama, la cual tenía ruedas, y él, soltando una gran carcajada, dijo: “toma, coja ésta”. La cama no se movió nunca más y la por desapareció.

BIBLIOGRAFÍA

  1. GARRIDO, C. “Mallorca Mágica”. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada. Palma de Mallorca. 2000.
  2. GARRIDO, C. “Fantasmas públicos”. La Almudaina, suplemento del Diario de Mallorca. Nº 364, domingo, 20 de abril de 2008.
  3. SALVADOR, A. L. “Rondaies de Mallorca”. José J. de Olañeta, Editor. Colección La Foradada. Palma de Mallorca. 1996. (versión en castellano “Cuentos de Mallorca”, misma editorial y colección. Año de publicación 2001)




jueves, 26 de julio de 2012

La leyenda del Drac de Na Còca

Por Josep Maria Osma Bosch

Drac de Na Còca, como se puede observar en el Museu Diocesà de Mallorca
El Museu Diocesà de Mallorca, que se halla anexo al palacio episcopal, cuya sede es el antiguo oratorio de Sant Pau, datado en 1350, fue fundado por el obispo Pere Joan Campins i Barceló (Palma, 1859-1915), siendo inaugurado un año después de su muerte. Una de las piezas que forman su rico y variado fondo artístico  es, y que se halla al lado de la recepción, un pequeño cocodrilo disecado. Seguramente, las personas que visiten el museo se sorprenderán que en ese lugar donde se exhiben pinturas y esculturas, cerámicas  talayóticas, punicas, romanas, árabes y medievales cristianas, figure ese reptil. Veamos su historia, mejor dicho, su leyenda…

A finales de la primera mitad del siglo XVII, el pánico se adueñó del señorial barrio de Sa Portella. Se decía que habían desaparecido niños de corta edad que vivían en plantas bajas y que se había visto por los aledaños un enorme dragón que salía por las noches del subsuelo en busca de su sustento: carne humana. También se decía que podía haberse escapado de un barco atracado en el cercano muelle y que encontró escondrijo en las cloacas.

Pel carrer de Sa Portella,        (Por la calle de Sa Portella)
quan la nit cau,                        cuando cae la noche,
diuen que hi surt una bèstia;     dicen que sale una bestia;
valga´ns Déu, val!                   ¡válgame Dios!)
                                         
S´engoleix les criaturas           (Se come a las criaturas
valga´ns Déu, val!                   ¡válgame Dios!
Les mares de Sa Portella        Las madres de Sa Portella
Ploren d´espant.                     Lloran de espanto.)

                                                                     
Canción El drac de na Còca, fragmentos. María del Mar Bonet, Gabriel Janer Manila y José Antonio Martín Curty

Una noche, Bartomeu Còc, gobernador de la plaza de Alcúdia, tras dar el santo y seña en la puerta de muralla de Sa Portella, una de las ocho que formaba el perímetro amurallado de Ciutat de Mallorca, 3.215 canes mallorquines (5.00om metros), accedía a intramuros a lomos de su caballo. Segundos después, y sin perder de vista a ambos lados de la estrecha calle por si aparecía el animalote, del cual ya tenía noticia de su existencia, llegaba a la ventana de la casa de su amada, Catalina Costa que ya le estaba esperando. Transcurridos unos instantes de intimidad entre los dos enamorados, Còc, que no había dejado estar vigilante, vio un sombra que avanzaba hacía él emitiendo extraños rugidos, al grito de “Es drac! “, desenvainó su espada entablo lucha con el reptil. Tras una lucha con denuedo, nuestro caballero hundió la punta de su arma blanca en la barriga del animalote, haciendo teñir el suelo empedrado de la calle con su sangre verde. Bartomeu Còc, al ver que la bestia ya pertenecía al mundo de los no vivos, lo arrastro, con ayuda de su caballo, ante los pies de Catalina con estas palabras: “ Vet ací es drac de na Cocà!”.

Es trepig d´un cavaller             (Los pasos de un caballero 
pes carrer de Sa Portella          por la calle de Sa Portella
alegra es cor de la jove            alegra el corazón de la joven
que guaitava a sa finestra.        que miraba por la ventana)

    
S´amor li dava coratge.            (Su amor le da coraje
Son nom, es desig de vèncer,   Su nombre, el deseo de vencer,
Sa fe, sa confianza en Déu…    La fe, la confianza en Dios...
Es drac envestí… l´espera.       El dragón embiste...le espera)

Poema Es drac de na Còca, fragmentos. Bartomeu Ferrà Perelló.

Bartomeu Còc, sirvió como capitán de infantería en los ejércitos del rey Felipe IV (1605-1665). Fue hecho prisionero con su compañía en el cabo de Gata por tres galeones moros, permaneciendo recluido en Argel durante un año y medio siendo rescatado por su familia por el precio de 1.500 reales de a ocho. El rey, por sus servicios prestados, lo nombró gobernador de Alcúdia y le otorgó el señorío de Campos y de Santanyi. En su testamento, en cuyos bienes se hallaba el reptil disecado, al no haber tenido descendencia, nombró heredera a su esposa, Catalina Costa. Tras su muerte, Còc, ocurrida el 19 de mayo de 1677, Catalina contrajo matrimonio en segundas nupcias con Francesc Rosselló, cuya casa familiar se hallaba en la esquina de la plaza de Santa Eulàlia con las calles Cadena  y Església de Sant Eulàlia. Cada 31de diciembre, en ocasión de la Festa de l´Estandart, era colgado de la fachada de la casa y después guardado en un arcón. En la segunda década del siglo XX, una criada, realizando la limpieza, abrió el arcón y al ver el animalote sufrió un infarto de miocardio que le produjo la muerte;  raíz de ello, el que era heredero de la familia, Francesc Rosselló i Miralles, lo donó al obispado de Mallorca:

Encara ric d´un senyor.                  (Todavía rico de un señor.
Tanta en duia que plorava               Tanta llevaba que lloraba
el vespre quan me n´anava              por la noche cuando me iba
a davant Can Rosselló,                   delante Can Rosselló,
per veure fermat pel cos                 para ver atado por el cuerpo
penjat com una miloca                    colgado como una lechuza
un animalot molt gros                      un animal muy grande
que es deia “El Drac de na Còca”   que se llamaba "El Dragón de na Còca"
amb barram d´aquí a allà                 con dientes aquí y allá
i una llengua serpentina.                   y una lengua serpentina.
Quina por em fa, padrina!               ¡Que miedo me da, abuela!
Quina por en fa!                             ¡Que miedo me da!)

Poema Sa Colcada , fragmento. Pere d´Alcàntara Penya i Nicolau.

I aquí, sa història és acabada,      (Y aquí la historia se acaba,
sa d´en Còc, valent cavaller,        la de Còc, valiente caballero
que amb una bona espassada,     que con un buen espadazo
matà a sa fera gegantada             mató a la fiera gigantesca
per sa Portella, senyoral carrer.   por sa Portella, calle señorial)

Poema Mort l´ha en Còc, fragmento. Josep Maria Osma Bosch

NOTA

Por Misterios de las Baleares

Se ha realizado una traducción aproximada de los versos en catalán para su entendimiento por parte de aquellos que no conocen este idioma. Si sumamos que algunas expresiones pertenecen al dialecto mallorquín, puede que la traducción no haya sido muy correcta o que presente alguna incongruencia. Pido disculpas por ello y se agradecerá que si hay algún error, se pongan en contacto con el administrador del blog para comunicárselo y así se pueda subsanar.

Es Puig de ses Bruixes


Por Amado Carbonell Santos

Fotografías: María del Carmen García y Amado Carbonell Santos. Ilustración: Amado Carbonell Santos.

Circulando por la carretera que une la población mallorquina de Algaida con el pueblo de Llucmajor, podremos divisar a nuestra izquierda los montes que componen la sierra de Randa, en el cual está construido el monasterio de Cura y el famoso radómo del aeropuerto de Son Sant Joan visible desde muchos puntos de la isla. Si al seguir adelante por dicha carretera comenzamos a divisar el campanario de la iglesia de Llucmajor, y dirigimos la vista hacia nuestra derecha observaremos una curiosa montaña alargada, íntegramente formada por roca caliza manchada por pinos diversos, que han ido creciendo de forma caprichosa sobre su superficie; pero vista desde su parte frontal, si observamos con atención nos daremos cuenta de que es prácticamente una pirámide natural, cuya cúspide está situada a 360 metros por encima del nivel del mar.

A unos 4 ó 5 kilómetros, contados desde el punto donde finaliza el pueblo de Llucmajor en dirección hacia Algaida, hallaremos en la parte izquierda de la carretera un desvío que parece pasar junto a la falda de la montaña; si lo recorremos, el negro asfalto va combinándose con tierra y guijarros sueltos sobre el pavimento, hasta que se convierte en un camino agreste que discurre entre dos muros de ladrillo de marés y está bordeado por gran variedad de vegetación.

En una de las zonas donde el camino de tierra se divide en dos, deberemos tomar la bifurcación de la derecha, hasta que encontremos una curva de a la izquierda llegando a una zona de viviendas antiguas y comencemos a ascender por la ladera. Solo podremos utilizar los vehículos hasta una cierta  parte del camino, después deberemos seguir a pié hasta la cima.

Este monte es conocido desde hace siglos como Es Puig de ses Bruixes, que en mallorquín significa el Pico de las brujas.

Dicho nombre fue impuesto por los habitantes de ambas regiones, ya que fueron víctimas de las bromas que dichas brujas protagonizaban. Cuando desde la cima avistaban el carro de algún agricultor que volvía con el carro cargado después de una jornada de trabajo, saltaban al vacío sobre sus escobas desde la parte más elevada del monte y volaban hacia él completamente en silencio. Por arte de magia se volvían invisibles para posteriormente sentarse sobre la parte trasera del carro. Eran tantas brujas subidas en él, que provocaban que las ruedas se hundieran en el fango y el asno no pudiera tirar con más fuerza, dejando a los agricultores tan sorprendidos que no sabían cómo reaccionar ante tal contratiempo.

Tras estar unos instantes caminando alrededor del carro y tirando de las riendas del asno, las brujas comenzaban a carcajearse del labriego dejándose ver. Cuando éste comenzaba a correr para aleccionarlas, montaban de nuevo sobre sus escobas para emprender el vuelo de regreso a la montaña, resonando sus risas por todo el valle.

Semana tras semana, el rey Jaume recibía diversas quejas por parte de los habitantes suplicándoles que hiciera algo para evitar que las travesuras de las brujas siguieran molestándoles. Así que un día harto de escuchar las súplicas de sus súbditos, seleccionó a dos capellanes de la corte y a un monaguillo para que les acompañase hasta la cima del monte, donde estas vivían y expulsarlas para siempre de allí.

En el momento que le vieron llegar sobre su caballo, ataviado con su armadura y acompañado por los religiosos, no dudaron en huir montando en sus escobas y lanzándose velozmente en diversas direcciones hasta que no quedó ninguna en la planicie. Cuentan que el rey Jaume clavó una cruz de hierro en el lugar donde ellas vivían para que jamás pudieran regresar, y desde entonces hasta el día de hoy no se ha vuelto a saber nunca más de ellas.

O eso nos han hecho creer hasta ahora….

Nuredduna

Por María Esperanza Rigo

Estatua en el Paseo Marítimo de Palma
Foto: ikoukladethelei.blogspot.com
"Per un batec de l´ànsia amd qué ton cor expira daríem les centúries de calma que tenim" (Por un latido del ansia con que tu corazón expira daríamos las centurias de calma que tenemos).
Al abrigo de estas palabras, pronunciadas por las piedras que habitan las cuevas de Artá y mudos testigos de la historia que a continuación comentamos, muere la protagonista de uno de los relatos menos conocidos de la cultura balear y, sin embargo, uno de los más hermosos: "La deixa del geni grec" (El legado del genio griego), poema que forma parte importante del libro "Tradicions i Fantasies" (Tradiciones y Fantasías).
Nuredduna, la sibil.la creada por Miquel Costa i LLobera en el año 1900 y habitante del poblado de Ses Païsses (Artá), agoniza tras ser lapidada por su propio pueblo, acusada de ayudar a escapar al griego Melesigeni, cuyo destino previsto era el de ser sacrificado en honor a los dioses junto a sus otros compañeros, prisioneros, como él, de la tribu a la que pertenece la joven.
Nuredduna se arrastra malherida hasta las cuevas en que ocultó a su amado, aquel que un día llegó a bordo de un barco hasta las costas de su poblado, aquel cuyo lenguaje no comprendía y que, inexplicablemente, entendía a la perfección cuando éste hacía sonar su lira. Y así muere la joven sacerdotisa, abrazada a la lira de su amante mientras éste, que ha conseguido llegar hasta el barco que un día le trajo hasta ella, regresa al poblado con la esperanza de rescatarla, arrasando en su camino todo lo que encuentra.
Con este poema Miquel Costa i Llobera consiguió hacerse con la Englantina d´Or (premio a la mejor composición poética de tema patriótico, hechos históricos o tradicionales de Cataluña) de los Jocs Florals de Barcelona de 1902, y el mismo autor nos explica el origen del nombre que tan enraizado está en la cultura mallorquina. Costa i Llobera nos cuenta que formó el nombre a partir de la palabra Nur, que en lenguas antiguas significa fuego, motivo por el cual los fenicios denominaron Nura a la isla de Menroca, isla en la que, como en todas las del archipiélago balear, abundan los talaiots, monumentos que curiosamente en Cerdeña todavía se denominan nuraghe. Así Nuredduna se convierte en una personificación del fuego sagrado, elemento común de la mayoría de culturas primitivas del Mediterráneo.
El hecho de que esté dotada de capacidades proféticas es el personal homenaje que hace el autor a la isla de Mallorca, ya que evoca claramente a la figura de la Sibil.la. Otro simbolismo importante que encontramos en este bello escrito es la lira del protagonista masculino de la historia, Melesigeni, ya que evoca al espíritu de la civilización griega, indiscutible germen de la cultura occidental, simbolizando él mismo la personificación de Homero de joven. Mallorca es el resultado de la síntesis de lo uno y de lo otro.
En 1947, de la mano del escritor Miquel Forteza, y del compositor Antoni Massana, Nuredduna se convirtió en ópera, y en el año 1975 en obra escultórica realizada por Remigia Caubet, si bien no será hasta el año 1995 en que dicha obra ocupará el lugar por el que hoy día todos la conocemos en el emblemático Paseo Marítimo de la ciudad de Palma.
Foto: astrogea.org
También los astrónomos Ángel López y Rafael Pacheco quisieron honrar a este trágico a la vez que hermoso personaje, proponiendo a la Unión Astronómica Internacional el nombre de Nuredduna para el asteroide descubierto por ellos mismos desde L´Observatori Astronòmic de Mallorca en  1997, nombre que fue aceptado precisamente en el momento en que se cumplía un siglo de la obra de Costa i Llobera.


Nuredduna, como ha sucedido con otros personajes, ha calado tanto en nosotros que ha conseguido traspasar la línea que separa la realidad de la ficción, pues hay quien dice que en las noches de verano, cuando el cielo está claro y la luna brilla con más intensidad, puede verse por las cuevas de Artá la figura de una hermosa joven que porta una lira y que, entre canto y canto, otea el horizonte, a la espera sin duda de que, algún día, el mar le traiga de nuevo el amor que una vez vio partir, el amor por el que entregó su vida, el amor que la convirtió en leyenda.

miércoles, 20 de abril de 2011

La ciudad sumergida de Parella

Por Misterios de las Baleares

En toda zona costera se suelen encontrar entre las historias y las leyendas de esos lugares menciones a ciudades o antiguos reinos en su día muy prósperos pero que, a causa de una maldición o un maleficio, reposan en el fondo del mar o en un lugar indeterminado, junto a sus habitantes y sus riquezas. Normalmente, para librarse de esta maldición, ha de presentarse alguien que goce de ciertas virtudes, a veces un día determinado del año, mediante las cuales, ya sea haciendo gala de las mismas o bien superando ciertas pruebas que se le presenten, los pueda desencantar. En Menorca se encuentran leyendas similares sobre una ciudad que corrió esa misma suerte que sus otras primas del resto de los mares, se la conoce como Parella o Paradella.

Según comentan, el día de San Juan, hacia Poniente, es posible ver una ciudad como salida del mar que asoma por unos instantes en el canal de Menorca antes de volver a las profundidades marítimas, la cual habría sido vista incluso por los pescadores de las poblaciones mallorquinas de Artà y Capdepera. También en el mismo sitio, en el canal de Menorca, en las noches más oscuras, se dice que se ven resplandores luminosos y algunos aseguran haber escuchado el sonido de las campanas acompañadas por los cantos de los habitantes de la misteriosa ciudad. Se trataría de Parella, la ciudad que fue encantada por otra villa rival que roída por los celos provocó su desaparición. Pero como toda ciudad encantada, Parella también tiene su oportunidad de redención y según dicen si siete Juanes se encuentran sin saberlo con siete Juanas a la orilla del mar en el día de San Juan se obrará el milagro y Parella será desencantada volviendo al lugar que le corresponde en nuestro mundo.

También se comenta que si alguien de corazón puro entra tres veces consecutivas en Parella logrará desencantarla y según las leyendas parece ser que una vez eso estuvo a punto de pasar. Un joven fue mandado por su amo a la ciudad de Ciutadella para afilar el arado, volviendo con uno de plata. El amo, todo sorprendido, volvió a enviar al mozo con una guadaña de hierro, volviendo con una de oro puro, lo que motivó de nuevo que su amo se llevase una gran sorpresa y comenzase a preguntarse de donde sacaba tan maravillosas herramientas su criado. Al día siguiente el joven volvió a partir de buena mañana cargado con el arado más grande que su amo pudo darle, siendo seguido por éste sin que se diese cuenta.

Al llegar al cruce de Ciutadella el amo vio sorprendido como el mozo no cogía el camino que iba a la ciudad de Ciutadella, si no que tomaba el camino que iba hacia Cala Blanca. El joven siguió caminando hasta llegar al mar y justo al tocar el agua dijo sorprendido "¡Ciutadella ha desaparecido!", entonces su amo recordó la leyenda de Parella y se dio cuenta de su error. La inocencia del joven le había permitido entrar en la ciudad sin prestar atención a los tesoros que allí hubiese, pensando que se encontraba en Ciutadella, pero la curiosidad y la avaricia de su señor rompió el sortilegio y la posibilidad de que la ciudad volviese a nuestro mundo.

Otra leyenda cuenta que antiguamente Mallorca y Menorca estaban unidas en un tiempo por un brazo de tierra. El Demonio levantó allí su santuario mayor para que la “dimoniada” fuese a celebrar sus fiestas y reuniones. Pero un día, Dios cansado de tanta procacidad y conspiración hundió el brazo de tierra en las profundidades marinas. Según cuentan los marineros, en las noches de fuerte marejada en el estrecho de Menorca, el lugar de más difícil navegación de las Islas, se ve en el fondo del mar un resplandor rojizo. Se trataría de la ciudad demoníaca la cual sigue funcionando bajo las aguas y que de vez en cuando atrae hacia sí a la infortunada tripulación de alguna de las barcas que naufragan en esa zona. Curiosamente y como respaldando en parte la veracidad de esta leyenda, estudios recientes comprobaron que durante la última glaciación Mallorca y Menorca estaban unidas formando una isla de grandes proporciones. Aparentemente esta leyenda no tendría nada que ver con Parella y digo aparentemente porque no deja de ser curiosa la similitud entre ambas historias, una ciudad maldita que desaparece, ya sea por encantamiento en un caso, por intervención divina en el otro, pero que ambas siguen subsistiendo de una manera “mágica” y que ambas se sitúan en una misma zona del Mediterráneo, Menorca o en sus cercanías. Tal vez en la antigüedad, cuando el nivel de las aguas era menor, en lugares que ahora están bajo las aguas fueron testigos del nacimiento de pueblos y ciudades. Estamos hablando de hace miles de años y ya en otros puntos se han encontrado restos que pueden apoyar esta teoría y tal vez en las Baleares pasase algo similar. Esto podría haber dado lugar a las historias y leyendas de ciudades o tierras encantadas, que desaparecieron bajo las aguas, las cuales podemos encontrar por multitud de lugares en todo el mundo.

A pesar de todo, a pesar de los encantamientos, se pueden visitar los restos de Parella, porque, todo lugar que tenga el nombre de Parella o Parelleta, son lugares en donde se cree que estuvo la ciudad. Y en estos lugares, podremos contemplar las cuevas y los subterráneos que fueron de la ciudad, ya que el encantamiento sólo afectó a aquello que había por encima de la superficie. ¿Quién sabe? A lo mejor en alguna de estas cuevas encontraremos la clave para desencantar a Parella, ¿alguien se atreve a intentarlo?.

Bibliografia

1. Leyendas del Mar Balear, Juan Poyatos; editorial Moll, Mallorca 2002.
2. Menorca Mágica, Carlos Garrido; José J. De Olañeta Editor, Palma de Mallorca 1993.